Aislamiento360

El aislamiento térmico es fundamental e imprescindible para garantizar la eficiencia energética, el ahorro ambiental y el confort térmico de las viviendas. ¡Aísla 360º!


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El insuflado de lana mineral Supafil 034 desde el punto de vista térmico

Insuflado de lana mineral Supafil

Un alto porcentaje del parque edificatorio en España (58%) no fue diseñado ni construido con criterios de eficiencia energética, y actualmente necesita ser rehabilitado: son inmuebles con baja calificación energética: G, F, ó E en el mejor de los casos, y que pierden demasiada energía a través de su envolvente térmica -mi experiencia como arquitecta especializada en certificación energética, me ha permitido comprobar esta realidad. Añadir aislamiento térmico, o mejorar el existente, es una solución efectiva: disminuye la transmitancia térmica de la envolvente, reduce la demanda energética, y de paso se obtienen espacios más confortables y saludables.

Existen diversas opciones que resuelven la falta de aislamiento térmico, y la elección de la solución más adecuada, dependerá de su viabilidad técnica y económica. El insuflado de aislamiento en cámara es una solución adecuada cuando nos encontramos con cámaras de aire vacías en cerramientos exteriores, y en los que no se puede colocar el aislamiento sobre la cara exterior del mismo (fachadas protegidas en las que no se puede alterar su estética). Además es una solución que no consume superficie útil interior del inmueble, no modifica el aspecto exterior de las fachadas del edificio, y se puede aplicar de manera independiente, en una vivienda en un bloque residencial, si el resto unidades no van a ser rehabilitadas.

La lana mineral, en este caso Supafil 034, se caracteriza por su baja conductividad térmica (λ = 0,034W/Mk), por lo que se pueden conseguir valores de resistencia térmica interesantes, en función del espesor de la cavidad a rellenar:

espesor de la cavidad a rellenar

Por poner un ejemplo cuantificable: un cerramiento exterior sin aislamiento térmico, formado por una hoja exterior de ladrillo perforado caravista de medio pie, cámara de 10 cm, trasdosado de ladrillo hueco de 4 cm, y enlucido interior de yeso, tiene una resistencia térmica de 0,48 m²K/W. El valor de dicha resistencia térmica aumenta a 3,24 m²K/W, insuflando lana mineral Supafil 034** hasta rellenar la cámara existente, consiguiendo un ahorro del 20,4%* en demanda de calefacción en invierno, y de 39,8%* en refrigeración en verano, para una vivienda individual situada en Madrid –zona climática D3-, de 59 m² de superficie, y con gran superficie de cerramiento exterior: 91 m² descontados los huecos.

Por contra, aunque la mejora del comportamiento energético de los cerramientos es notable, el insuflado de aislamiento en cámara no resuelve los puentes térmicos, debido a la tipología constructiva de muro de doble hoja en España, por lo que será necesario llevar a cabo medidas complementarias para reducir el valor de la transmitancia térmica lineal en pilares de fachada, dinteles, contornos de huecos, cajas de persiana y encuentros con forjados, suelos y cubiertas.

Al ser un material permeable al paso del vapor de agua, Supafil 034 reduce el riesgo de condensaciones intersticiales, y por tanto de patologías relacionadas con la presencia de humedades, que pueden reducir las prestaciones térmicas o la vida útil del elemento constructivo, cumpliendo así con una de las exigencias que establece la nueva redacción del Documento Básico HE en su sección HE2, apartado 2.1.3.

También es un material resistente a la humedad (no hidrófilo ni higroscópico) y actúa como barrera evitando su filtración. El Documento Básico HS en su Sección HS1, considera barrera de resistencia media a la filtración, la existencia de aislante no hidrófilo colocado en la cara interior de la hoja principal (B1).

Finalmente, desde el punto de vista de la seguridad en caso de incendio, este tipo de lana mineral, está clasificado como Euroclase A1, es decir, que no colabora en ninguna fase del incendio. El Documento Básico SI en su sección S1, exige una clasificación al fuego igual o superior a B ó C, según la zona donde se encuentre el elemento constructivo (paredes y techos), incluso para aquellos materiales que constituyan una capa contenida en su interior, y no estén protegidos por una capa que sea EI30 como mínimo (por ejemplo, un trasdosado de fachada, compuesto por una hoja de ladrillo hueco de 7 cm de espesor, enlucido sólo por la cara expuesta). De ahí la importancia de la clasificación de resistencia al fuego del aislante.

Planteamiento de la intervención

Es un tipo de obra que se puede ejecutar tanto desde el interior del edificio, como desde el exterior, siendo esta última opción la más ventajosa, ya que genera menos molestias al usuario.

Cuando se insufla aislamiento desde el exterior en bloques de vivienda, se puede aprovechar la intervención, para acometer la mejora de conservación de las fachadas: reparar grietas, eliminar humedades, eflorescencias, pintar, etc., aprovechando así los andamios. Por otro lado,  si se insufla desde el interior, se puede actuar en una sola vivienda, sin la necesidad de tener el consentimiento del resto de la comunidad de vecinos.

espesor de la cavidad a rellenar

El insuflado de lana en cavidades, consiste en una obra rápida y sencilla, ya que en pocas horas puede quedar aislada la envolvente de una vivienda. Se practican las perforaciones, se insufla a través de ellas el material aislante, y finalmente se reparan.

Aislamiento térmico

Proceso de ejecución del insuflado

El sistema de insuflado de aislamiento térmico, empieza con el análisis de la cavidad existente mediante el empleo de una cámara endoscópica. Hay que determinar el espesor y su continuidad. En el caso de contar con espesores inferiores a 4 cm, será necesario plantear otra alternativa. Si la cámara contiene instalaciones habrá que conocer su trazado para evitar daños en las mismas, durante la fase de realización de las perforaciones, para el posterior insuflado de Supafil 034. También será necesario revisar el estado superficial de la fachada, y reparar las fisuras y grietas existentes. Una vez calculado el volumen a rellenar y a partir de la densidad óptima del aislante prescrito por el fabricante, se calcula la cantidad necesaria de aislamiento para realizar la rehabilitación energética.

Durante la ejecución de la obra, debe utilizarse la cámara endoscópica y/o opcionalmente la Termografía como método de control, para comprobar que el aislante ocupa la totalidad de la cámara existente, garantizando su continuidad. La lana insuflada no provoca coqueras, y rellena el total de la cavidad. Los ensayos así lo demuestran. Por otro lado, se debe emplear equipos mecánicos especiales, y por parte de profesionales especializados y reconocidos por Knauf Insulation.

Si quieres conocer el proceso completo de instalación, visita http://www.supafil.es/instalacion.

instalación aislamiento

El insuflado de aislamiento con lana mineral desde el punto de vista económico

Como he comentado anteriormente, las obras de rehabilitación para la mejora del estado de conservación de las fachadas en edificios de viviendas, pueden ser una buena oportunidad para insuflar lana mineral Supafil 034. La experiencia de Knauf Insulation en la ejecución de este sistema de rehabilitación energética en edificios, confirma que se pueden obtener ahorros económicos mes a mes en la factura energética de cada una de las viviendas, amortizando así la inversión inicial en un período de tiempo no superior a 5 años. En el ejemplo planteado al principio de este artículo, la reducción de la demanda de calefacción al insuflar lana mineral Supafil 034, se traduce en un ahorro económico de 394 euros el primer año, 588 euros a partir del año 15, y un total de 25.756 euros al cabo de 50 años; la inversión efectivamente, se recuperaría en 4,85 años*.


Autoría: Paula Serrano Yuste. Arquitecta Superior.
Postgrado en Calificación y Certificación Energética de Edificios: estándares europeos y certificación LEED.
LEED Green Associate accredited professional.

*valores calculados con el programa CE3X para una vivienda en Madrid, zona D3, del año 1958 y de 59 m² de superficie y 91 m² de cerramiento (descontados los huecos).


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Mi casa no está aislada: ¿Y ahora qué? (III)

Mi casa no está aislada

Tras estudiar las posibilidades que se nos ofrecen para aislar las fachadas y aislar las cubiertas, sólo nos falta ver cómo podemos actuar con los suelos, en el caso de que se trate de una vivienda unifamiliar o un piso bajo, en contacto con un espacio no climatizado, apoyado sobre el terreno o en contacto con el aire exterior. 

Suelos

En este caso se reducen las posibilidades, siendo la más común:

AISLAR POR EL INTERIOR (SUELO FLOTANTE)

Con planchas de aislamiento térmico sobre pavimento original y nuevo pavimento sobre las planchas aislantes. Las planchas no deben quedar expuestas en la aplicación final de uso, es decir, en todos los casos, deberán disponerse tras un acabado visto dado por otros productos (en este caso: el pavimento).

Este sistema nos aporta:

  • Pueden efectuarse intervenciones «parciales» en una determinada vivienda, por lo que no es necesario el consentimiento de toda la comunidad de vecinos.
  • No se precisan sistemas de andamiaje que invadan la vía pública.
  • Los trabajos se consideran “obras menores” reduciendo o eliminando costes en solicitudes de licencias y proyectos.
  • Disminución del ruido de impacto si se emplea por ejemplo un aislante de poliestireno extruido Polyfoam.
  • Permite opcionalmente, alojar instalaciones (un suelo radiante, por ejemplo).
  • Posibilita la mejora desde el punto de vista estético del interior del edificio: nuevo pavimento.

Sin embargo, por contra, nos producirá una merma de altura libre en nuestra vivienda, teniendo que adaptar la puertas y rodapiés, al tiempo que presenta molestias para los usuarios del edificio en caso de estar ocupado. Las prestaciones finales conseguidas en la rehabilitación térmica, aunque en una cuantía pequeña, dependen también de la mayor o menor prestación térmica del cerramiento original, antes de ser rehabilitado.

Una vez tengamos nuestra envolvente térmica correctamente aislada, nos quedaría otro punto donde también se producen importantes pérdidas térmicas, siendo su correcto aislamiento significativo de cara a conseguir reducciones en nuestras facturas energéticas; estos son las:

Instalaciones

La incorporación de aislamiento en las instalaciones térmicas representa una de las acciones más eficaces para la eficiencia energética de los equipos como calderas para calefacción y agua caliente sanitaria, energía solar, o equipos de aire acondicionado instalados en el edificio.

Un correcto aislamiento térmico mejora el rendimiento de la instalación, lo que conlleva un ahorro en el consumo de energía y en algunos casos disminuye el tamaño de los equipos.

En general, todas las viviendas que poseen conducciones de agua caliente incorrectamente aisladas, no sólo pierden energía a través de la conducción sino que también derrochan agua, ya que lo habitual es dejar correr el grifo hasta que la temperatura del agua sea la adecuada para su uso.

Se puede instalar un material aislante térmico en conducciones, aparatos y equipos de los edificios para mejorar su eficiencia energética, evitar pérdidas de calor en el transporte del agua caliente y evitar posibles condensaciones en las conducciones de agua fría.

El aislamiento térmico se puede aplicar a las siguientes instalaciones y conducciones:

  • Tuberías de agua y calefacción.
  • Conductos de ventilación y climatización.
  • Bajantes.
  • Chimeneas, en la parte posterior del hogar y en el interior de la campana para evitar fisuras y riesgos de quemaduras al tocar la chimenea y mejorar el rendimiento térmico de la instalación.
  • Aparatos y equipos de climatización, etc.

Con todo esto ya sabemos cómo tener correctamente aislada nuestra vivienda y así conseguir importantes ahorros energéticos y por tanto de dinero, porque si bien, realizar estas operaciones de aislamiento tiene un coste, a la larga suelen ser muy rentables, puesto que mientras la inversión se realiza una única vez, los ahorros en las facturas los mantendremos de por vida.

Fuentes:


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Mi casa no está aislada: ¿Y ahora qué? (II)

Mi casa no está aislada

Pues bien, en el post anterior hemos definido las distintas actuaciones posibles para mejorar el aislamiento térmico de la fachada de su vivienda. Pero si su casa es una vivienda unifamiliar o un piso de última planta, además de producirse pérdidas energéticas por la fachada, también las tendrá por el techo, e incluso mayores que las anteriores, por lo que sería más que recomendable mejorar el aislamiento térmico de este elemento. Para ello podemos proceder de manera similar que las fachadas. 

Cubiertas

AISLAR POR EL EXTERIOR

– Cubierta plana: Del mismo modo que superponemos un material aislante a nuestra fachada, podemos hacerlo a nuestra cubierta plana, incorporando encima una membrana de estanqueidad autoprotegida eventualmente pisable para el acceso a operaciones de mantenimiento, u obtener una nueva cubierta totalmente transitable mediante la instalación de un nuevo pavimento de acabado.

Este sistema nos aporta:

  • Rehabilitación energética.
  • Mejora del nivel de aislamiento acústico de la cubierta original cuando se emplea un aislante de poliestireno extruido Polyfoam.
  • Se disminuyen las ganancias por radiación solar directa.
  • Se solucionan posibles problemas de impermeabilización de la cubierta.
  • Se puede instalar en inmuebles ocupados con pocas molestias para los usuarios.
  • No reduce la altura libre de las estancias del último piso.
  • Se aprovecha toda la inercia térmica de la cubierta soporte existente.

Sin embargo, puede ser necesario levantar, eliminar y reponer con capa de mortero de nivelación en todos aquellos puntos de irregularidad manifiesta.

– Cubierta inclinada: La rehabilitación energética de una cubierta inclinada con incorporación de aislamiento exterior, se recomienda en los casos en que no es accesible el bajo cubierta, o cuando se pretende sustituir las viejas tejas por nuevas.

Sus principales ventajas son:

  • Se mejora el aislamiento acústico de la cubierta en el caso de emplear un aislante de poliestireno extruido Polyfoam.
  • Ejecución de la obra de rehabilitación con la mínima interferencia para los usuarios del edificio.
  • El bajo cubierta puede seguir siendo habitable.
  • No se reduce la altura libre de las estancias del último piso.
  • Se cuenta con la inercia térmica de la cubierta existente, mejorando el confort térmico en el interior de la vivienda.
  • Posibilita el rejuvenecimiento de su aspecto, contribuyendo a la mejora del entorno y revalorizando económicamente el edificio.

Por contra, es un sistema caro que requiere un importante despliegue de medios técnicos con montaje de medios auxiliares e importantes medidas de protección.

AISLAR POR EL INTERIOR

Se trata de un sistema de aislamiento por el interior mediante la implementación de un falso techo suspendido, normalmente a base de placas de yeso laminado, para la mejora del aislamiento térmico y, en el caso de utilizar un aislante de virutas de madera Heraklith, acústico de la cubierta.

Podemos destacar:

  • Se mejora el aislamiento acústico de la cubierta a ruido aéreo, y se reduce el nivel de ruido de impacto, dato a considerar en el caso de las azoteas o cubiertas planas transitables.
  • Al aplicarse el sistema constructivo por el interior, se evita el levantamiento de la cubrición exterior (tejas o pavimento), impermeabilización, etc.
  • Posibilita la mejora estética del interior del edificio, conformando una superficie plana y lisa y la instalación de nuevos sistemas de iluminación y/o climatización (en función de la altura disponible).

Sin embargo, no mejora las condiciones de impermeabilización ni el aspecto estético de la cubierta, disminuyendo la altura libre de las estancias del último piso, al tiempo que presenta molestias para los usuarios del edificio en caso de estar ocupado.

AISLAR CAVIDADES

En el caso de cubiertas inclinadas sobre desvanes no habitables constituidos sobre tabiquillos o subestructuras, podemos situar el material aislante sobre el forjado y entre los tabiquillos (proyectado o en forma de mantas conformadas).

Sus ventajas son:

  • Se mejora el aislamiento acústico de la cubierta a ruido aéreo, en el caso de emplear un aislante de Lana Mineral.
  • Se puede instalar en inmuebles ocupados con pocas molestias para los usuarios.
  • No reduce la altura libre de las estancias del último piso.
  • No se precisan sistemas de andamiaje que invadan la vía pública.
  • Los trabajos se consideran “obras menores” reduciendo o eliminando costes en solicitudes de licencias y proyectos.
  • Sistema económico.

Para intervención bajo cubierta es imprescindible que este espacio sea accesible o pueda practicarse un acceso provisional o definitivo. Además de que no mejora las condiciones de impermeabilización ni el aspecto estético de la cubierta, el bajo cubierta deja de ser habitable si antes lo era.

Recordemos que la cubierta es el elemento que más radiación solar sufre en verano y por el que más perdemos calor en invierno (recordemos que el aire caliente tiende a subir) por lo que su correcto aislamiento toma crucial importancia.

Fuentes:


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Mi casa no está aislada: ¿Y ahora qué? (I)

Mi casa no está aislada

Todas aquellas viviendas construidas antes del año 80 no tienen, casi con toda seguridad, aislamiento térmico. Esto se traduce en una pérdida continua de energía térmica a través de la envolvente, que el usuario no puede apreciar directamente, pero que sí se refleja en las facturas de electricidad y/o gas que paga cada mes.

Entonces, ¿qué podemos hacer si descubrimos que los altos costes en las factura de energía que estamos pagando se debe a que nuestra casa no cuenta con aislamiento térmico o que lo posee de forma deficiente?

Existen muchos métodos para aislar nuestra vivienda existente que se adaptan a las distintas configuraciones constructivas, urbanísticas y, por supuesto, económicas en que nos encontremos en cada caso.

En principio podemos catalogar las distintas posibilidades de actuar en nuestra envolvente en tres estrategias:

  1. Aislar por el exterior
  2. Aislar por el interior
  3. Aislar cavidades (cámaras de aire, desvanes no habitables……)


Veamos entonces los métodos, con los pros y contras que tiene cada caso.


Fachadas

AISLAR POR EL EXTERIOR

El sistema más común para aislar por el exterior, es conocido como SATE-ETICS (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior) y cuenta con numerosas ventajas:

  • Toda la envolvente del edificio queda aislada, eliminando los puentes térmicos y evitando condensaciones, protegiendo la estructura del cerramiento de la variación de temperaturas exterior e interior, generando así una menor demanda energética.
  • Se disminuyen las ganancias por radiación solar directa.
  • Se mejora la estética de la fachada, rejuveneciendo su aspecto y revalorizando el inmueble.
  • No reduce espacio útil.
  • Se puede instalar en inmuebles ocupados, con pocas molestias para los usuarios.
  • Se aprovecha toda la inercia térmica del muro soporte existente.
  • Mejora del nivel de aislamiento acústico de la fachada cuando se utilizan aislantes de determinada naturaleza, como por ejemplo Lanas Minerales.

Sin embargo, hay que decir, por contra, que es una solución cara por el coste que supone el montaje de andamios y medios auxiliares y no se puede aplicar a aquellas fachadas que se encuentren protegidas o catalogadas históricamente.

Otra solución de aislar por el exterior es la de superponer, además del nuevo aislamiento térmico, una nueva fachada a base de una hoja de protección (formada por placas ligeras de acabado de la fachada, que pueden ser cerámicas, de piedra natural, metálicas, de resina, de vidrio, etc.) anclada sobre el muro existente, pero separada de éste y en cuyo espacio se crea una cámara que funciona por efecto chimenea, al crearse por convección una corriente continua ascendente de aire, evitando el riesgo de humedades por condensación de vapor de agua y asegurando que el aislamiento y el resto de capas interiores se mantengan secas.

Esta tipología se denomina fachada ventilada, y sus ventajas son las siguientes:

  • Se eliminan los puentes térmicos lineales, como frentes de forjados, contornos de huecos, etc., al proteger el muro original con el aislamiento exterior.
  • Se mejora la estética de la fachada, rejuveneciendo su aspecto y revalorizando el inmueble.
  • Evita trabajos en el interior. Se puede instalar en inmuebles ocupados con pocas molestias para los usuarios.
  • No reduce espacio útil.
  • Se disminuyen las ganancias por radiación solar directa.
  • Protección estructural contra agresiones externas (lluvia, polución..)
  • Se aprovecha toda la inercia térmica del muro soporte existente.
  • Evita la condensación del vapor de agua y, por consiguiente, la posible aparición de humedades y mohos.
  • Mejora del nivel de aislamiento acústico del muro original si se emplea un aislante de Lana Mineral.
  • Permite opcionalmente, alojar instalaciones entre la cámara y el aislante.

Por contra, es un sistema caro, más incluso que el SATE, y con un mayor incremento del espesor de la fachada, lo que puede suponer problemas con la normativa urbanística, además de que tampoco se puede aplicar a aquellas fachadas que se encuentren protegidas o catalogadas históricamente.

 

AISLAR POR EL INTERIOR

Consiste en aplicar el aislante térmico por el interior de la vivienda mediante la instalación de un trasdosado, a base de entramado autoportante con aislamiento integrado, y comúnmente acabado interiormente con placa de yeso laminado.

Sus principales ventajas son:

  • Pueden efectuarse intervenciones «parciales» en una determinada vivienda, por lo que no es necesario el consentimiento de toda la comunidad de vecinos.
  • No se precisan sistemas de andamiaje que invadan la vía pública.
  • Único sistema adecuado para edificios con grado de protección para patrimonio histórico.
  • Mejora del nivel de aislamiento acústico del muro original si se emplea un aislante de virutas de madera Heraklith.
  • Los trabajos se consideran “obras menores”, reduciendo o eliminando costes en solicitudes de licencias y proyectos.
  • Permite opcionalmente, alojar instalaciones dentro del propio entramado metálico, y en el caso de emplear determinado tipo de aislante, como por ejemplo una Lana Mineral flexible, sin necesidad de hacer rozas en éste.

A pesar de esto, es un método que, con un coste medio, nos producirá una merma de superficie útil en nuestra vivienda, sin resolver de forma completa los puentes térmicos, dejando riesgo de condensaciones, al tiempo que presenta ciertas molestias para los usuarios del edificio en caso de estar ocupado.

 

AISLAR CAVIDADES

Una situación alternativa a las anteriores es el relleno de la cámara de aire en muros de doble hoja por inyectado del aislamiento térmico.

Sus ventajas son las siguientes:

  • La puesta en obra es rápida, limpia y eficiente.
  • Rehabilitación energética.
  • En el caso de utilizar un aislante de Lana Mineral, se mejoran también las prestaciones acústicas del muro original.
  • Aplicación recomendable desde el exterior, aunque en edificios plurifamiliares puede estudiarse la intervención desde el interior de las viviendas.
  • No reduce espacio útil.
  • Sistema económico.

Como principal desventaja tenemos que es únicamente aplicable a aquellos inmuebles construidos con muro de doble hoja, además de que no resuelve de forma completa los puentes térmicos.

Ahora ya no tienes excusa para tener tus fachadas aisladas y empezar a ahorrar en las facturas.

Fuentes:


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¿Aislar en verano? ¡Sin duda!

Aislar en verano

Como sociedad siempre hemos buscado el confort térmico en nuestras viviendas. Se admite que la temperatura adecuada o más cómoda en invierno está entre los 19 y los 21º, suficiente para la mayoría de las personas, y por las noches estaría entre los 15 y 17ºC. En verano esta temperatura está en torno a los 26º.

¿Están nuestros hogares preparados para mantenernos dentro de esta temperatura de confort ahora que llega el verano? La respuesta debería ser sí, aunque esto no es del todo cierto en la mayoría de las viviendas actuales. Es por ello que tendemos a instalar “gadgets” en ellas,  aparatos cada vez más sofisticados de aire acondicionado que nos permitan alcanzar nuestro objetivo particular de confort. Y con la instalación y puesta en marcha de estos gastamos una energía que después debemos pagar, producimos una parte importante de las emisiones de CO2 que se asocian al sector residencial y además, sabemos que es una solución temporal, pues estos tienen un ciclo de vida determinado, además de un mantenimiento regular.

¿Qué nos impide buscar un sistema que nos permita alcanzar el confort térmico que sea sostenible y efectivo desde hoy y que, además, nos aporte ventajas a corto, medio y largo plazo? 

Aislar en verano

La respuesta a esta pregunta es “nada nos lo impide”, ya que tenemos al alcance de nuestra mano la solución:  La introducción de aislamiento en nuestras viviendas, como SUPAFIL 034 de Knauf Insulation, que nos proporciona muchos beneficios, además de un concepto que las tipologías constructivas antiguas ya utilizaban: la inercia, es decir, la cantidad de calor que puede conservar un cuerpo y la velocidad con que la cede o la absorbe de su entorno.

Insuflar  Supafil 034 en fachadas incrementa la inercia térmica de estas, proveyéndolas de esta propiedad importantísima. Los edificios pierden o ganan calor a través  de sus cerramientos, y el aislamiento aumenta la capacidad de estos de mantener y regular el flujo de calor que entra o sale de ellos. Cuanta  más inercia tenga un cerramiento, más estable conservará la temperatura interior de la vivienda.

En verano, dónde la temperatura exterior es mayor que la temperatura interior de confort, nos ayuda a regular de manera efectiva la entrada de calor durante el día , acumulándolo en su interior sin cederlo en las horas más cálidas, pero disipándolo durante las horas más frías de la noche, pudiendo alcanzar la temperatura de confort interior mucho más fácilmente.

De esta forma, un buen aislamiento también en verano, reduce al mínimo los costes de climatización de la casa, reduciendo a su vez,  el consumo de energía que según estudios recientes viene a suponer aproximadamente entre un tercio y la mitad del total del consumo de energía de los hogares. Esta reducción de energía necesaria se traduce en una factura eléctrica menor  durante todo el año y a menores emisiones de CO2 a la atmósfera. I si además añadimos que Supafil 034 es un aislamiento de lana mineral natural con propiedades no contaminantes para la salud, ayudamos a preservar el medio ambiente.

Otras propiedades que debemos tener en cuenta es su resistencia a la humedad y al fuego y sus propiedades acústicas, además de su sistema de aplicación, que es económico, rápido y fácil, sin producir molestias a los habitantes de las viviendas.

En conclusión, teniendo en cuenta que los meses cálidos suponen una tercera parte del año, no tiene sentido esperar a aislar nuestros hogares durante los meses más fríos, ya que podemos obtener el confort térmico interior de nuestros hogares desde este preciso momento, beneficiando a nuestra salud y calidad de vida desde los meses más calurosos a los más fríos del año.