Aislamiento360

El aislamiento térmico es fundamental e imprescindible para garantizar la eficiencia energética, el ahorro ambiental y el confort térmico de las viviendas. ¡Aísla 360º!


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Mi casa no está aislada: ¿Y ahora qué? (III)

Mi casa no está aislada

Tras estudiar las posibilidades que se nos ofrecen para aislar las fachadas y aislar las cubiertas, sólo nos falta ver cómo podemos actuar con los suelos, en el caso de que se trate de una vivienda unifamiliar o un piso bajo, en contacto con un espacio no climatizado, apoyado sobre el terreno o en contacto con el aire exterior. 

Suelos

En este caso se reducen las posibilidades, siendo la más común:

AISLAR POR EL INTERIOR (SUELO FLOTANTE)

Con planchas de aislamiento térmico sobre pavimento original y nuevo pavimento sobre las planchas aislantes. Las planchas no deben quedar expuestas en la aplicación final de uso, es decir, en todos los casos, deberán disponerse tras un acabado visto dado por otros productos (en este caso: el pavimento).

Este sistema nos aporta:

  • Pueden efectuarse intervenciones «parciales» en una determinada vivienda, por lo que no es necesario el consentimiento de toda la comunidad de vecinos.
  • No se precisan sistemas de andamiaje que invadan la vía pública.
  • Los trabajos se consideran “obras menores” reduciendo o eliminando costes en solicitudes de licencias y proyectos.
  • Disminución del ruido de impacto si se emplea por ejemplo un aislante de poliestireno extruido Polyfoam.
  • Permite opcionalmente, alojar instalaciones (un suelo radiante, por ejemplo).
  • Posibilita la mejora desde el punto de vista estético del interior del edificio: nuevo pavimento.

Sin embargo, por contra, nos producirá una merma de altura libre en nuestra vivienda, teniendo que adaptar la puertas y rodapiés, al tiempo que presenta molestias para los usuarios del edificio en caso de estar ocupado. Las prestaciones finales conseguidas en la rehabilitación térmica, aunque en una cuantía pequeña, dependen también de la mayor o menor prestación térmica del cerramiento original, antes de ser rehabilitado.

Una vez tengamos nuestra envolvente térmica correctamente aislada, nos quedaría otro punto donde también se producen importantes pérdidas térmicas, siendo su correcto aislamiento significativo de cara a conseguir reducciones en nuestras facturas energéticas; estos son las:

Instalaciones

La incorporación de aislamiento en las instalaciones térmicas representa una de las acciones más eficaces para la eficiencia energética de los equipos como calderas para calefacción y agua caliente sanitaria, energía solar, o equipos de aire acondicionado instalados en el edificio.

Un correcto aislamiento térmico mejora el rendimiento de la instalación, lo que conlleva un ahorro en el consumo de energía y en algunos casos disminuye el tamaño de los equipos.

En general, todas las viviendas que poseen conducciones de agua caliente incorrectamente aisladas, no sólo pierden energía a través de la conducción sino que también derrochan agua, ya que lo habitual es dejar correr el grifo hasta que la temperatura del agua sea la adecuada para su uso.

Se puede instalar un material aislante térmico en conducciones, aparatos y equipos de los edificios para mejorar su eficiencia energética, evitar pérdidas de calor en el transporte del agua caliente y evitar posibles condensaciones en las conducciones de agua fría.

El aislamiento térmico se puede aplicar a las siguientes instalaciones y conducciones:

  • Tuberías de agua y calefacción.
  • Conductos de ventilación y climatización.
  • Bajantes.
  • Chimeneas, en la parte posterior del hogar y en el interior de la campana para evitar fisuras y riesgos de quemaduras al tocar la chimenea y mejorar el rendimiento térmico de la instalación.
  • Aparatos y equipos de climatización, etc.

Con todo esto ya sabemos cómo tener correctamente aislada nuestra vivienda y así conseguir importantes ahorros energéticos y por tanto de dinero, porque si bien, realizar estas operaciones de aislamiento tiene un coste, a la larga suelen ser muy rentables, puesto que mientras la inversión se realiza una única vez, los ahorros en las facturas los mantendremos de por vida.

Fuentes:


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Del Homo Habilis al Homo Sapiens, breve historia del aislamiento térmico


Historia del Aislamiento Térmicohistoria-aislamiento-knauf-insulation-stepienybarno

Con este nuevo post de Stepienybarno para Knauf Insulation quisiéramos hacer un breve, pero intenso, recorrido histórico enfocado en el tema del aislamiento térmico. 

Así, veremos como nuestros antepasados más lejanos, los australopitecus, pasaron de confiar en una primera fina capa peluda (0) para protegerles, a las pieles que cubrían las tiendas nómadas de los pequeños homo erectus. Más adelante,  los muros de los primeros poblados de los ya homo sapiens, se convirtieron en los muros cada vez más gruesos de las ciudades medievales, hasta la llegada del siglo XX, en el que se deposita la confianza, nuevamente, en una fina capa, llamada aislamiento térmico.

¿Os animáis a acompañarnos en esta mirada retrospectiva?

Desde el principio de los tiempos, nuestra especie ha necesitado defenderse del frío y protegerse del calor. Así, cuando todavía éramos unos australopitecus que estaban comenzando a bajarse de los árboles, nuestro cuerpo se defendía del frío con una espesa manta peluda. Con el tiempo la fuimos perdiendo y, a la par que aumentaba nuestra cohesión social(1), comenzamos a usar la tecnología, hasta controlar el fuego, y poder tener más posibilidades de subsistencia. 

A su vez, nos abrigábamos en cuevas y, siendo ya, homo erectus, comenzamos a usar esa tecnología para curtir pieles y hacer pequeñas construcciones nómadas, a modo de tiendas de campaña. De esta forma, pasaron los milenios, hasta que en el año -10.000 decidimos hacernos sedentarios y, usando los recursos que teníamos a mano, dar paso al germen de lo que hoy son nuestras ciudades.

Por supuesto, estos incipientes poblados buscaron los cerros de colinas (que les protegían de ser atacados), climas benignos (adaptación al entorno) y cursos de agua. Aun así, estas construcciones protegían a duras penas del rigor del clima y, con el paso de los siglos, fueron evolucionando para ser más acogedoras y confortables. Los egipcios apostaron por aumentar el  grosor de sus paredes exteriores, los romanos inventaron el muro de tres hojas y la arquitectura medieval, volvió a confiar en la inercia térmica del grosor de sus cerramientos de piedra (inversión térmica), pero, ahora, incorporando a  los animales en el interior de  sus construcciones. De esta forma, a pesar del riesgo de pestes, los animales quedaban a refugio y éstos, normalmente alojados en la planta baja, irradiaban calor hacía la planta superior que, sumado al fuego del hogar, ayudaba a atemperar las viviendas. 

A su vez, en gran parte del mundo, la arquitectura tradicional, con cambios muy lentos y adaptada a su región natural, ha seguido apostando por muros de tierra, tapial o adobe que, además de actuar como sistema estructural, daban confort térmico a las construcciones. 

historia del aislamiento térmico

Aun así, se necesitó la llegada de la revolución industrial y el dominio de la tecnología para que con el despertar del siglo XX, apareciese la idea del aislamiento térmico, como tal. 

De hecho, no fue hasta el año 1898 cuando nació el cavity wall y, por primera vez, se desdoblase el muro exterior en dos hojas de ladrillo (recordar que este material tiene una capacidad aislante netamente superior a la piedra), una interior, con más sección, de capacidad portante y, otra exterior, que cerraba el edificio; entre ellas se dejaba una pequeña cámara de aire que permitía que el aire circulase y no hubiera riesgo de condenaciones. De ahí, a introducir el aislamiento entre ellas, tan solo había un paso; aunque todavía tardaría en llegar.

Así, tuvo que nacer el Estilo Internacional y la Bauhaus, y las nuevas utopías de una forma de proyectar con marcado tinte social, para apostar por otro tipo de hacer una arquitectura acorde al espíritu de su tiempo. Ahora la luz, el espacio y la ventilación, eran los mejores aliados para combatir la falta de higiene de muchas de las viviendas de la época.  

Estamos hablando de un momento histórico de entreguerras, con una situación socio-política durísima y una crisis económica de primera magnitud. A pesar de ello, un pequeño grupo de arquitectos con Mies y Le Corbusier  a la cabeza, comenzaron a experimentar con otros sistemas constructivos (estandarización, seriación, prefabricación…) y con las primeras apuestas a favor de arquitecturas austeras (sin ornamento), sencillas y, como gran novedad tipológica, con cubierta plana como la de los barcos. 

Uno de los ejemplos más tempranos de un uso pionero del aislamiento  lo podemos encontrar en la casa 20 de Walter Gropius, dentro de la exposición Weissenhof. En ella, usa en fachadas finas láminas de fonitram acompañadas de un aislamiento de fibra de vidrio (Alemania fue pionera en el desarrollo de este material a partir del bloqueo, 1914-1918), estucado por el exterior (3).

A partir de aquí, la fachada con dos hojas de ladrillo y cámara de aire y aislamiento en su interior fue evolucionando en busca de sus secciones óptimas (en un principio, todo se hizo cada vez más delgado y los ladrillos más huecos) y materiales más adecuados.

Con ello, se volvía, de alguna forma, a las chozas primitivas antes comentadas, confiando más en la capacidad aislante de una lámina que al inmenso grosor de los muros de piedra, mejorando el confort y el ahorro energético. Es decir, se apostaba, en gran medida, por un solo material (el aislamiento) para reducir las pérdidas o ganancias térmicas de un edificio.

Así, comenzó una apasionante búsqueda de la temperatura adecuada (22 ºC en invierno y 25 ºC en verano) en nuestros hogares que ha hecho que técnicos y arquitectos se pusieran a pensar a las mejores soluciones para nuestras construcciones. También es cierto, que durante gran parte del siglo XX la tecnología no estaba totalmente a punto; aun con todo, el  aislamiento de espumas de plástico y materiales alveolares se introducía entre la hoja de ladrillo interior y la exterior, y el que se colocaba sobre los forjados, dejando, en ocasiones, mucho que desear. Estas soluciones constructivas, con serias carencias, como abundantes puentes térmicos, daban demasiadas infiltraciones de agua y humedades que retrasaban el confort que hoy conocemos como habitual. 

En realidad, no era tanto problema del material, sino de los sistemas constructivos y  la aplicación de los mismos, ejecutados por una todavía poco especializada mano de obra.

aislamiento térmico historia

En cualquier caso, en el tercio final del siglo XX, dentro de los países más civilizados, se popularizó la idea de que nuestros edificios debían estar bien aislados y que a mayor aislamiento menor gasto energético

Como bien comenta Ignacio Paricio, “La norma CT-79 al limitar las pérdidas térmicas a través de la fachada, obligó en la práctica a introducir en la cámara unos materiales específicamente aislantes que hasta aquel momento habían tenido una difusión escasa.” (4) En un principio el aislamiento, por comodidad se colocó pegado a la hoja exterior, provocando serios problemas higrotérmicos, para, desde los años noventa, pasar a adosarse a la fábrica de ladrillo interior, permitiendo que la cámara de aire pudiera ventilar y así evacuar posibles condensaciones de su interior.

De todas formas, sorprendentemente, a día de hoy, un alto porcentaje de nuestro parque inmobiliario, no cuenta con nada de aislamiento térmico. De hecho, no deja de ser una locura que muchas de estas fachadas, se estén rehabilitando actualmente y no se aproveche la ocasión para realizar una fachada ventilada que los aísle y les garantice un mejor futuro. Además, como analizábamos en nuestro anterior post,  la excusa de que es más caro, no vale, pues es seguro que en no muchos años esa inversión extra queda   amortizada con la disminución del gasto en  calefacción. En este sentido, aunque el CTE , tiene muchos puntos flojos, algo de que trajo bueno, con su aparición el 2006, fue el hecho de obligar a prácticamente duplicar el aislamiento exigido hasta entonces.

Así, con el aumento del precio de la energía y con el riesgo que supone para la humanidad, en términos medioambientales, el exceso de gasto en combustibles fósiles, no nos queda otra que apostar, al igual que hicieron nuestros antepasados, desde el origen de lo que somos como especie, por una adaptación máxima al entorno y al clima. Para ello, el uso del aislante térmico juega un papel clave, pues aunque todos los materiales oponen resistencia al paso del calor, son las láminas aislantes las que mayor oposición ejercen, al tener una mayor resistencia térmica y muy baja conductividad térmica (λ). Al final, el que un edificio pierda calor con facilidad o tenga un adecuado “Ki”, dependerá de su correcto aislamiento térmico.

historia aislamiento térmico stepienybarno

De esta forma, desde finales del siglo XX surgen nuevas soluciones constructivas para la envolvente exterior, como es, por ejemplo, la fachada ventilada. Ahora, ya no tenemos dos hojas de ladrillo, sino una sola interior. Con ello, el aislamiento térmico se ancla a su superficie y recubre, a su vez, todos los frentes de los forjados, eliminando puentes térmicos y reduciendo al mínimo el riesgo de condensaciones. Posteriormente, se deja una cámara de aire, y se coloca una fachada ligera. Esta fachada, es muy eficiente y entre sus únicos peros se puede alegar que incrementa sensiblemente el precio de la misma.

Es decir,  el aislamiento térmico juega un papel decisivo en nuestras edificaciones y conceptos como passive house o edificios de energía casi nula, tienen que estar más presentes que nunca en nuestro día a día. 

En cualquier caso, conviene, además de gastar lo menos posible, ser muy cautos con los recursos usados, intentando dejar la menor cantidad de residuos. 

Una mirada hacía atrás, nos delata como el único homínido que ha sido capaz de poner en riesgo el futuro del planeta, lo cual no habla bien de nosotros. Lo bueno es que, aun estamos a tiempo de ser uno más de esta cadena evolutiva que sepa, aunque tarde, adaptarse a las circunstancias y dejar a nuestros descendientes un planeta incluso en mejores condiciones del que nos encontramos nosotros. 

¿Será posible?

Lana de Knauf Insulation con Ecose

Lana Mineral ECOSE

Lana Mineral Natural

Lanas Minerales

(0). Friedensreich Hundertwasser, también hablaba del tema en lo que resumió como las 5 pieles: http://kcy.me/15r6w
(1). La especie elegida. Juan Luis Arsuaga. Ediciones Planeta Madrd, 2010.
(2). Envolventes (II), Tectonica 2_ cerramientos pesados: aplacados y paneles,1996.
(3). La arquitectura moderna como experimento. Eduard Stick López Padilla
(4). La Fachada de ladrillo. Ignacio Paricio. Ediciones Bisagra, 1998.

Post relacionados:

Knauf Insulation, cuando el aislamiento es lo que importa. http://www.stepienybarno.es/blog/2013/11/25/knauf-insulation-cuando-el-aislamiento-es-lo-que-importa

Aislamiento térmico, la inversión más segura. https://aislamiento360.wordpress.com/2013/12/10/aislamiento-termico-la-inversion-mas-segura/

 


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Mi casa no está aislada: ¿Y ahora qué? (II)

Mi casa no está aislada

Pues bien, en el post anterior hemos definido las distintas actuaciones posibles para mejorar el aislamiento térmico de la fachada de su vivienda. Pero si su casa es una vivienda unifamiliar o un piso de última planta, además de producirse pérdidas energéticas por la fachada, también las tendrá por el techo, e incluso mayores que las anteriores, por lo que sería más que recomendable mejorar el aislamiento térmico de este elemento. Para ello podemos proceder de manera similar que las fachadas. 

Cubiertas

AISLAR POR EL EXTERIOR

– Cubierta plana: Del mismo modo que superponemos un material aislante a nuestra fachada, podemos hacerlo a nuestra cubierta plana, incorporando encima una membrana de estanqueidad autoprotegida eventualmente pisable para el acceso a operaciones de mantenimiento, u obtener una nueva cubierta totalmente transitable mediante la instalación de un nuevo pavimento de acabado.

Este sistema nos aporta:

  • Rehabilitación energética.
  • Mejora del nivel de aislamiento acústico de la cubierta original cuando se emplea un aislante de poliestireno extruido Polyfoam.
  • Se disminuyen las ganancias por radiación solar directa.
  • Se solucionan posibles problemas de impermeabilización de la cubierta.
  • Se puede instalar en inmuebles ocupados con pocas molestias para los usuarios.
  • No reduce la altura libre de las estancias del último piso.
  • Se aprovecha toda la inercia térmica de la cubierta soporte existente.

Sin embargo, puede ser necesario levantar, eliminar y reponer con capa de mortero de nivelación en todos aquellos puntos de irregularidad manifiesta.

– Cubierta inclinada: La rehabilitación energética de una cubierta inclinada con incorporación de aislamiento exterior, se recomienda en los casos en que no es accesible el bajo cubierta, o cuando se pretende sustituir las viejas tejas por nuevas.

Sus principales ventajas son:

  • Se mejora el aislamiento acústico de la cubierta en el caso de emplear un aislante de poliestireno extruido Polyfoam.
  • Ejecución de la obra de rehabilitación con la mínima interferencia para los usuarios del edificio.
  • El bajo cubierta puede seguir siendo habitable.
  • No se reduce la altura libre de las estancias del último piso.
  • Se cuenta con la inercia térmica de la cubierta existente, mejorando el confort térmico en el interior de la vivienda.
  • Posibilita el rejuvenecimiento de su aspecto, contribuyendo a la mejora del entorno y revalorizando económicamente el edificio.

Por contra, es un sistema caro que requiere un importante despliegue de medios técnicos con montaje de medios auxiliares e importantes medidas de protección.

AISLAR POR EL INTERIOR

Se trata de un sistema de aislamiento por el interior mediante la implementación de un falso techo suspendido, normalmente a base de placas de yeso laminado, para la mejora del aislamiento térmico y, en el caso de utilizar un aislante de virutas de madera Heraklith, acústico de la cubierta.

Podemos destacar:

  • Se mejora el aislamiento acústico de la cubierta a ruido aéreo, y se reduce el nivel de ruido de impacto, dato a considerar en el caso de las azoteas o cubiertas planas transitables.
  • Al aplicarse el sistema constructivo por el interior, se evita el levantamiento de la cubrición exterior (tejas o pavimento), impermeabilización, etc.
  • Posibilita la mejora estética del interior del edificio, conformando una superficie plana y lisa y la instalación de nuevos sistemas de iluminación y/o climatización (en función de la altura disponible).

Sin embargo, no mejora las condiciones de impermeabilización ni el aspecto estético de la cubierta, disminuyendo la altura libre de las estancias del último piso, al tiempo que presenta molestias para los usuarios del edificio en caso de estar ocupado.

AISLAR CAVIDADES

En el caso de cubiertas inclinadas sobre desvanes no habitables constituidos sobre tabiquillos o subestructuras, podemos situar el material aislante sobre el forjado y entre los tabiquillos (proyectado o en forma de mantas conformadas).

Sus ventajas son:

  • Se mejora el aislamiento acústico de la cubierta a ruido aéreo, en el caso de emplear un aislante de Lana Mineral.
  • Se puede instalar en inmuebles ocupados con pocas molestias para los usuarios.
  • No reduce la altura libre de las estancias del último piso.
  • No se precisan sistemas de andamiaje que invadan la vía pública.
  • Los trabajos se consideran “obras menores” reduciendo o eliminando costes en solicitudes de licencias y proyectos.
  • Sistema económico.

Para intervención bajo cubierta es imprescindible que este espacio sea accesible o pueda practicarse un acceso provisional o definitivo. Además de que no mejora las condiciones de impermeabilización ni el aspecto estético de la cubierta, el bajo cubierta deja de ser habitable si antes lo era.

Recordemos que la cubierta es el elemento que más radiación solar sufre en verano y por el que más perdemos calor en invierno (recordemos que el aire caliente tiende a subir) por lo que su correcto aislamiento toma crucial importancia.

Fuentes:


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Los 8 pasos para una Rehabilitación con éxito

Rehabilitación de edificios

Knauf Insulation destaca los 8 puntos clave para conseguir una rehabilitación con éxito, según la guía redactada hace unas semanas por EURIMA (Asociación Europea de Fabricantes de Material de Aislamiento):

1.  Pensar a lo grande

Marcarse objetivos ambiciosos a largo plazo con una gran implicación de los partidos políticos permitirá que la sociedad asimile los cambios y se vean reflejados los resultados esperados.

2. Fijar objetivos

Fijarse objetivos sensatos con ayudas financieras permitirá reducir el consumo del parque inmobiliario europeo hasta un 80% para 2050.

 3. Contar con apoyo a todos los niveles

Es necesaria la coordinación y colaboración del gobierno, actores del mercado y partes interesadas para conseguir una correcta implementación de las normativas que se establezcan.

4. Ser adaptable

Las hojas de rutas que se marcarán no pueden ser rígidas, se han de poder ajustar y modificar a los cambios que haya en los mercados.

5. Trabajar desde un punto de vista global

Se han de regular y tener en cuenta todos los aspectos que se ven involucrados en la rehabilitación de los edificios. Aspectos como son las tecnologías, los materiales, la mano de obra, la formación, las acreditaciones  y los certificados. 

6. Incorporar puntos fuertes

En las hojas de ruta se han de destacar los puntos fuertes que el mercado ofrece a la sociedad, teniendo en cuenta los cambios laborales y demográficos que pueda tener en cada país.

7. Pensar con creatividad

Hay que fomentar la innovación tecnológica en los mercados y la colaboración de las partes implicadas de forma creativa para obtener mayores mejoras de eficiencia y ahorro en los edificios.

8. Buscar el éxito

Para conseguir los objetivos marcados es necesario acercar las nuevas hojas de ruta a los profesionales del sector y consumidores para que lo tengan en cuenta en sus rehabilitaciones energéticas, siendo también necesario que los Gobiernos presten ayudas financieras en las rehabilitaciones profundas.

Con estos 8 puntos, Knauf Insulation ha querido resumir y acercar los cambios necesarios en las políticas de rehabilitación de los Gobiernos de la Unión Europea para el año 2050 y así conseguir una Europa más eficiente y rentable energéticamente.


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Mi casa no está aislada: ¿Y ahora qué? (I)

Mi casa no está aislada

Todas aquellas viviendas construidas antes del año 80 no tienen, casi con toda seguridad, aislamiento térmico. Esto se traduce en una pérdida continua de energía térmica a través de la envolvente, que el usuario no puede apreciar directamente, pero que sí se refleja en las facturas de electricidad y/o gas que paga cada mes.

Entonces, ¿qué podemos hacer si descubrimos que los altos costes en las factura de energía que estamos pagando se debe a que nuestra casa no cuenta con aislamiento térmico o que lo posee de forma deficiente?

Existen muchos métodos para aislar nuestra vivienda existente que se adaptan a las distintas configuraciones constructivas, urbanísticas y, por supuesto, económicas en que nos encontremos en cada caso.

En principio podemos catalogar las distintas posibilidades de actuar en nuestra envolvente en tres estrategias:

  1. Aislar por el exterior
  2. Aislar por el interior
  3. Aislar cavidades (cámaras de aire, desvanes no habitables……)


Veamos entonces los métodos, con los pros y contras que tiene cada caso.


Fachadas

AISLAR POR EL EXTERIOR

El sistema más común para aislar por el exterior, es conocido como SATE-ETICS (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior) y cuenta con numerosas ventajas:

  • Toda la envolvente del edificio queda aislada, eliminando los puentes térmicos y evitando condensaciones, protegiendo la estructura del cerramiento de la variación de temperaturas exterior e interior, generando así una menor demanda energética.
  • Se disminuyen las ganancias por radiación solar directa.
  • Se mejora la estética de la fachada, rejuveneciendo su aspecto y revalorizando el inmueble.
  • No reduce espacio útil.
  • Se puede instalar en inmuebles ocupados, con pocas molestias para los usuarios.
  • Se aprovecha toda la inercia térmica del muro soporte existente.
  • Mejora del nivel de aislamiento acústico de la fachada cuando se utilizan aislantes de determinada naturaleza, como por ejemplo Lanas Minerales.

Sin embargo, hay que decir, por contra, que es una solución cara por el coste que supone el montaje de andamios y medios auxiliares y no se puede aplicar a aquellas fachadas que se encuentren protegidas o catalogadas históricamente.

Otra solución de aislar por el exterior es la de superponer, además del nuevo aislamiento térmico, una nueva fachada a base de una hoja de protección (formada por placas ligeras de acabado de la fachada, que pueden ser cerámicas, de piedra natural, metálicas, de resina, de vidrio, etc.) anclada sobre el muro existente, pero separada de éste y en cuyo espacio se crea una cámara que funciona por efecto chimenea, al crearse por convección una corriente continua ascendente de aire, evitando el riesgo de humedades por condensación de vapor de agua y asegurando que el aislamiento y el resto de capas interiores se mantengan secas.

Esta tipología se denomina fachada ventilada, y sus ventajas son las siguientes:

  • Se eliminan los puentes térmicos lineales, como frentes de forjados, contornos de huecos, etc., al proteger el muro original con el aislamiento exterior.
  • Se mejora la estética de la fachada, rejuveneciendo su aspecto y revalorizando el inmueble.
  • Evita trabajos en el interior. Se puede instalar en inmuebles ocupados con pocas molestias para los usuarios.
  • No reduce espacio útil.
  • Se disminuyen las ganancias por radiación solar directa.
  • Protección estructural contra agresiones externas (lluvia, polución..)
  • Se aprovecha toda la inercia térmica del muro soporte existente.
  • Evita la condensación del vapor de agua y, por consiguiente, la posible aparición de humedades y mohos.
  • Mejora del nivel de aislamiento acústico del muro original si se emplea un aislante de Lana Mineral.
  • Permite opcionalmente, alojar instalaciones entre la cámara y el aislante.

Por contra, es un sistema caro, más incluso que el SATE, y con un mayor incremento del espesor de la fachada, lo que puede suponer problemas con la normativa urbanística, además de que tampoco se puede aplicar a aquellas fachadas que se encuentren protegidas o catalogadas históricamente.

 

AISLAR POR EL INTERIOR

Consiste en aplicar el aislante térmico por el interior de la vivienda mediante la instalación de un trasdosado, a base de entramado autoportante con aislamiento integrado, y comúnmente acabado interiormente con placa de yeso laminado.

Sus principales ventajas son:

  • Pueden efectuarse intervenciones «parciales» en una determinada vivienda, por lo que no es necesario el consentimiento de toda la comunidad de vecinos.
  • No se precisan sistemas de andamiaje que invadan la vía pública.
  • Único sistema adecuado para edificios con grado de protección para patrimonio histórico.
  • Mejora del nivel de aislamiento acústico del muro original si se emplea un aislante de virutas de madera Heraklith.
  • Los trabajos se consideran “obras menores”, reduciendo o eliminando costes en solicitudes de licencias y proyectos.
  • Permite opcionalmente, alojar instalaciones dentro del propio entramado metálico, y en el caso de emplear determinado tipo de aislante, como por ejemplo una Lana Mineral flexible, sin necesidad de hacer rozas en éste.

A pesar de esto, es un método que, con un coste medio, nos producirá una merma de superficie útil en nuestra vivienda, sin resolver de forma completa los puentes térmicos, dejando riesgo de condensaciones, al tiempo que presenta ciertas molestias para los usuarios del edificio en caso de estar ocupado.

 

AISLAR CAVIDADES

Una situación alternativa a las anteriores es el relleno de la cámara de aire en muros de doble hoja por inyectado del aislamiento térmico.

Sus ventajas son las siguientes:

  • La puesta en obra es rápida, limpia y eficiente.
  • Rehabilitación energética.
  • En el caso de utilizar un aislante de Lana Mineral, se mejoran también las prestaciones acústicas del muro original.
  • Aplicación recomendable desde el exterior, aunque en edificios plurifamiliares puede estudiarse la intervención desde el interior de las viviendas.
  • No reduce espacio útil.
  • Sistema económico.

Como principal desventaja tenemos que es únicamente aplicable a aquellos inmuebles construidos con muro de doble hoja, además de que no resuelve de forma completa los puentes térmicos.

Ahora ya no tienes excusa para tener tus fachadas aisladas y empezar a ahorrar en las facturas.

Fuentes: